domingo, 18 de noviembre de 2018

EVOLUCIÓN DE LAS MANERAS DE PENSAR Y LAS IDEAS DE EDGAR MORIN SOBRE LA EDUCACIÓN DEL FUTURO.





Ponencia presentada en el II Congreso Internacional de Investigación e Innovación. Facultad de Ciencias Económicas y Sociales. Dirección de Investigación y Producción Intelectual. Universidad de Carabobo. 02 de julio de 2018.




Por: Luis Rafael García Jiménez.
FACES-UC
Cátedra  de Historia Contemporánea.

RESUMEN INFORMATIVO
El presente trabajo titulado: Evolución de las maneras de pensar y las ideas de Edgar Morin sobre la educación del futuro ha sido dividido en tres partes. La primera; la aventura de las maneras de pensar en donde se analiza el pensamiento arcaico, el mágico, el religioso y el racional (Moderno). En la segunda se realiza un breve bosquejo sobre el pensamiento complejo y en la tercera: las idas de Edgar Morin sobre la educación del futuro explicadas a través de los siete saberes. La educación es la única vía para poder enfrentar este mundo de la mundialización, la nanotecnología, la inteligencia artificial, la robótica, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en definitiva la cuarta revolución industrial.

Palabras Claves: Pensamiento, Complejidad, Educación, Saberes.

INTRODUCCIÓN.
El hombre ha evolucionado físicamente y en su manera de pensar. Desde el hombre primitivo hasta el hombre tardomoderno ha avanzado en su manera de ver e interpretar el mundo en un constante aprendizaje. El pensar es una manera de comprender la cotidianidad y la realidad que lo rodea y construye. Cuando una manera de pensar le   explica su mundo de certezas  está en armonía, pero, cuando las nuevas realidades no le pueden  explicar las nuevas realidades entra en el umbral de las crisis de paradigmas y cuando desarrolla una nueva manera de pensar  rompe con el pasado produciendo una ruptura epistemológica e inicia un nuevo camino, es decir, asciende un escalón en su proceso civilizatorio.
Desde hace varias décadas se ha estado hablando de una nueva crisis de paradigmas, esto quiere decir que la  manera de pensar en la Modernidad ya no explica las nuevas realidades. Por tal motivo se ha iniciado la búsqueda de nuevas maneras de pensar entre ellas el pensamiento complejo.
La Educación no escapa a las nuevas realidades y los nuevos retos de un mundo interconectado, globalizado y en donde la tecnología, la inteligencia artificial  están arropando y dejando  atrás las actuales maneras de pensar. Una de las posibles respuestas a los retos del futuro, que es hoy, son los planteamientos o ideas  sobre la educación expresadas por Edgar Morin y sus siete saberes, que serían las claves para afrontar las nuevas realidades.
  
I.- LA AVENTURA DE LAS  MANERAS DE PENSAR:         
            Pensar es cuando una persona forma sus ideas y representaciones de la realidad (cotidianidad) en su mente y las relaciones de unas con otras. El pensamiento se deriva del pensar y condiciona las acciones humanas. A través del pensamiento el hombre tiene su visión del mundo que le toca vivir y lo explica.
            El hombre ha evolucionado físicamente, espiritualmente  y mentalmente. Pero sobre todo ha evolucionado por millones de años en su manera de pensar. El pensamiento ha evolucionado desde el homo sapiens (el hombre que sabe) hasta el homo sapiens sapiens  (el hombre que sabe que sabe). El hombre pensó al hombre, es decir, se preguntó quién soy yo. La actual manera de pensar, se basa exclusivamente en la razón hija de la modernidad que afloró  a finales del siglo XVII y se consolidó en el siglo XVIII. Pero debido a los cambios acelerados con la tecnología y la informática, ya la razón Moderna no está logrando explicar las nuevas realidades que tenemos que afrontar diariamente. Ya los paradigmas (entendidos como visión del mundo) modernos no están explicando las nuevas realidades y la visión del mundo es cada día más confusa, llenándose de  incertidumbre. Por tal motivo, la humanidad está emprendiendo nuevas maneras de pensar.
             Ahora bien ¿cómo han evolucionado las maneras de pensar?:
1.- El hombre primitivo o arcaico: Esta primera etapa de la humanidad  se caracterizó cuando el hombre captó que es impotente frente a ciertos hechos o fenómenos de la naturaleza que indudablemente lo superan: la noche con su luna, el día con su sol,  los truenos, las tormentas, los rayos, los terremotos, los cambios climáticos le resultan incomprensibles. El hombre se encuentra en un mundo ya dado que es anterior a él; se encuentra en un mundo de cosas (naturaleza) que se presentan extraños, enigmáticos, llenos de peligros. Entonces genera en su mente la noción de fuerza, de influencia externa, que él no puede controlar ni  comprender, que lo atemorizan, que lo hacen sentir vulnerable a su ambiente, él será causa y efecto de la naturaleza. Rodeado de un mundo de cosas por conocer y comprender, solo el instinto le dará las respuestas a las múltiples preguntas. La naturaleza será su todo y comenzará paulatinamente a buscar las respuestas determinadas por el estado emocional como una proyección imaginativa de sus impulsos.
2.- El hombre de pensamiento mágico: Este  hombre y el arcaico serán nómadas, practicando  la recolección, la caza y la pesca. El surgimiento del pensamiento mágico  significó  un paso transcendental  en el desarrollo del pensamiento abstracto. El hombre intenta dominar los  poderes de la naturaleza, dominar  esas  fuerzas, para conseguir un beneficio para sí,  el hombre se enfrenta con lo desconocido, es el dominio de las fuerzas supranaturales, pero será  a través de una tercera persona (un intermediario) que interpretará esa realidad. Cualquiera no puede tener la capacidad de manejar los poderes, debe ser alguien especial de la tribu o el clan y esa persona será: el chamán, el hechicero, que manejará las fuerzas del bien o el brujo que manejará las fuerzas del mal. Irrumpirá  una persona que se auto-elegirá o el resto del clan lo elige a él porque recibió la señal de que era el agente intermediario entre el hombre y los poderes de la naturaleza, naciendo la máxima: “Saber es Poder”. Este intermediario se enfrentará a la naturaleza y explicará las realidades cotidianas a través de pensamiento mágico buscando producir resultados contrarios a las leyes naturales basándose en la imaginación.
            3.- El hombre del pensamiento religioso: Ya en este período en hombre descubre la agricultura y se convierte en sedentario (permitiendo la aparición del ocio) se desplaza al matriarcado y se impone el patriarcado: “los dioses solo escuchan a los hombres”. Además del ocio, irrumpe la propiedad privada (lo mío) y la aparición de las primeras ciudades y las estructura social piramidal, a partir de estos hechos el pensamiento mágico no logra explicar las nuevas realidades, el hombre entra en una crisis de paradigmas (ya los chamanes y brujos no logran explicar cabalmente las cotidianidades) y cuando consigue una nueva manera de pensar (lo religioso)  surge una ruptura epistemológica y rompe  con el pasado (mágico).
El hombre pasará del  pensamiento mágico al religioso y no a la inversa, porque lo religioso es la estructuración de lo mágico. Este pensamiento religioso tendrá dos fases: la primera el politeísmo (muchos dioses –hombres y mujeres-), y la segunda el moteísmo (un solo dios –hombre-).  En el pensamiento religioso hay una estructuración, un ordenamiento y una jerarquización, en donde todos los dioses llegaron del cielo, ninguno es terrenal, siendo el hombre un intermediario. (García, 2017 http://luisrgarciaj.blogspot.com/2016_06_01_archive.html). Esos nuevos intermediarios entre los hombres y los dioses, ahora son el sacerdote, el rabino, el imán, el pastor, los oráculos, los ministros del dios. Y luego, algo más importante todavía, hay una base doctrinaria, aparece el dogma. Éste  se convertirá en el “amo” y el hombre en su esclavo absoluto. Toda la realidad del hombre será explicada a través del dogma, la visión del mundo solo será a través del dogma llevando inclusive a casos extremos como la santa inquisición.  Este pasamiento le permitió al hombre sentir confianza, certidumbre y fe respecto  a las cosas que no podía comprobar ni explicar: “todo es cuestión de fe” y la realidad se explicará a través de los libros sagrados.  
4.- El hombre Moderno y el pensamiento racional: Algunos historiadores ubican el origen del pensamiento racional en Grecia con Tales de Mileto, 600 años a.C. A pesar que el pensamiento de la mayoría griega era politeísta Tales buscaba el principio de la realidad última de las cosas, prescindiendo de toda fundamentación religiosa o mística. A finales del siglo XVII ya es evidente la crisis de paradigmas, el dogma no está logrando explicar las nuevas realidades, se desarrolló la ruptura epistemológica y aparece la Razón en escena como una nueva manera de pensar, a partir de allí la razón será el amo y nosotros los esclavos. Con la razón nace la era Moderna de la mano de la Ciencia. En la Razón el hombre moderno había encontrado todas las respuestas a sus realidades, su visión del mundo era a través de una lógica científica, marxistas y positivistas acabaran con los dioses. Ahora el hombre luchará contra la naturaleza hasta vencerla.
5.- El hombre tardomoderno: En la actualidad estamos viviendo una crisis de paradigmas, la  visión del mundo está llena de incertidumbres. Las teorías que aparecieron en la Modernidad ya no llegan explicar las nuevas realidades, el hombre está dedicado a explorar el espacio exterior, ya planifica vivir en Marte, ya supone la probabilidad de vida en otros planetas o en otras galaxias. Ya la ciencia tradicional ha sido superada con las nuevas realidades.  Finalizando el año  2016 fue proclamada la Cuarta Revolución Industrial, el 40% de los trabajos o empleos van han desparecer en los próximos veinte años. De acuerdo con Klaus Schwab (2016): "Estamos al borde de una revolución tecnológica que modificará fundamentalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. En su escala, alcance y complejidad, la transformación será distinta a cualquier cosa que el género humano haya experimentado antes".(http://www.bbc.com/mundo/noticias-37631834). En estos momentos el hombre quiere convivir en armonía con la naturaleza. Las nuevas realidades  van a llevar a emprender nuevas maneras de pensar o cambiamos o nos cambian. La actual manera de pensar está siendo superada por la realidad.
II. EL PENSAMIENTO COMPLEJO:
En la Modernidad se han identificado los siguientes tipos de pensamiento: analítico, deductivo, inductivo, creativo, divergente, convergente, sistemático, crítico e interrogativo, todos basados en la razón. Pero acá se hará referencia al pensamiento complejo que nace en la Modernidad pero se enfrenta a ella. Hace 25 siglos atrás, el poeta griego Eurípides expresaba: “lo esperado no se cumple y para lo inesperado un dios abre la puerta”  Partiendo del hecho que “Yo soy mi”, el “yo” es subjetivo y el “mí” objetivo, a través de mi “yo” hay un nosotros que habla, hay un “sé” que habla; esto sería el primer principio de la incertidumbre y ésta es uno de los elementos del pensamiento complejo (Morin, 1994).
La noción de complejidad surge hace más de 30 años,  busca la comprensión del mundo fenoménico a través de una integración de sus eventos, pues concibe la realidad como un tejido de constituyentes heterogéneos inseparables y asociados donde se encuentra presente la paradoja de lo uno y lo múltiple, como un holograma. La complejidad intenta abordar las relaciones entre lo empírico, lo lógico y lo racional, oponiéndose al esquema clásico de las ciencias de la modernidad, separadas en disciplinas y especializaciones, la complejidad propone, a su vez, una visión integradora y multidimensional que a través de un trabajo transdisciplinario da cuenta de la complejidad de lo real. La transdisciplinariedad es superar la parcelación y fragmentación del conocimiento que reflejan las disciplinas particulares y su consiguiente hiperespecialización. La transdisciplinariedad camina hacia la autotransformación y hacia la creación de un nuevo arte de vivir y una nueva manera de pensar.
La idea del pensamiento complejo significa que no hay una respuesta sencilla o predeterminada para actuar. No es más que el reconocimiento de un principio de incompletud y de incertidumbre en el seno del conocimiento y la vida cotidiana. Nada es sencillo, todo es complejo. El pensamiento complejo prepara para vivir lo inesperado aceptando la incertidumbre. El hombre actual debe prepararse para el mundo del mañana que es hoy. Están apareciendo nuevas manera de pensar que superaran  la degradación de la civilización moderna, al individualismo y al hombre anónimo.
III. LA EDUCACIÓN DEL FUTURO Y LAS IDEAS DE MORIN:
La educación en el marco de la crisis de paradigmas y en el nuevo mundo de la inteligencia artificial, la robótica y las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información que se están configurando en la actualidad, consiste en la probabilidad para todo  ser humano  de seguir aprendiendo a lo largo de su vida, aprendizaje de múltiples y distintas  fuentes, que desarrolle las capacidades de auto-aprendizaje para desenvolverse en cualquier medio en estos tiempos de cambios permanentes y casi inmediatos. Para llegar a la nueva manera de pensar es necesario borrar las formas de crear conocimiento en la actual civilización occidental.
 En esta parte no se hablará de una teoría de la educación, ya que una teoría no es el conocimiento; ella  permite el conocimiento. Una teoría no es una llegada; es la posibilidad de una partida. Una teoría no es una solución, es la posibilidad de tratar un problema y muchas veces las teorías no llegan a solucionar  problemas, de allí la crisis de los paradigmas. El saber no  hace mejores ni más felices a los hombres, pero la educación puede ayudar a ser mejor y, si no feliz, enseñar a asumir la parte prosaica y a vivir la parte poética de la vida. Pero la educación de hoy es “disciplinada” y los problemas del mundo son indisciplinados. La educación en la Modernidad educa para la vida, entonces, el hombre reta la muerte. Si la educación educara para la muerte, el hombre retara la vida.
Cada persona debe ser plenamente consciente que su propia vida es una aventura, incluso cuando cree que está encerrada en una seguridad; todo destino humano implica incertidumbre irreductible. Cómo iba a imaginarse el último Emperador chino, que pasaría el resto de su vida como jardinero.
Los educadores y educandos tienen que saber que los hombres no matan solamente en la noche de sus pasiones, sino también en la luz de su racionalización. Los educadores deben enseñar (como bien lo expresa Luis González González 1973) que la historia universal y las historias nacionales están pobladas de gente “importante”: estadistas y militares famosos por sus matanzas, explotadores ilustres o intelectuales soberbios y cobardes. Los autores de la vida menuda y cotidiana, rara vez merecen los apelativos de sabios, héroes y santos. Se debe erradicar el culto a la personalidad.
La reforma de la enseñanza debe conducir a la reforma del pensamiento y la reforma del pensamiento debe conducir a la reforma de la enseñanza. Así como también no se puede reformar la institución sin haber reformado previamente las mentes, pero no se pueden reformar las mentes si no se reforma previamente las instituciones. Como se puede ver, la “cosa” es compleja. La posible solución estaría en una minoría de educadores, animados por la convicción en la necesidad de reformar el pensamiento y en regenerar la enseñanza. Serán educadores que ya sienten el sentido de su misión (más en estos tiempos que se educa por vocación y no por remuneración).  La educación debe contribuir a la autoformación de la persona (aprender y asumir la condición humana, aprender a vivir) y a que aprenda a convertirse en un ciudadano, en una democracia. Más aún, cuando hoy en día vivimos el desencuentro del marxismo y el desencuentro del neoliberalismo.
La educación en la Modernidad solo enseña  conocimientos, pero no se da una idea de que es el conocimiento en sí; se pide el concepto de las cosas pero no el concepto del concepto; no enseña la dificultad de entender el mundo y su complejidad; se enseña solo las certezas y no las incertidumbres; no se enseña a aprender; lo que hoy es una verdad mañana será una falsedad.
Los Saberes: El desarrollo de la aptitud para contextualizar y totalizar los saberes se convierte en un imperativo de la educación, Por ello se presentan los “siete saberes necesarios a la educación del futuro” expuesto por Edgar Morin (1999).
3. 1.- Las cegueras del conocimiento: Todo conocimiento conlleva el riesgo del error y de la ilusión. La educación del futuro debe contar siempre con esa posibilidad. El conocimiento humano es frágil y está expuesto a alucinaciones, a errores de percepción o de juicio, a perturbaciones y ruidos, a la influencia distorsionadora de los afectos, al imprinting (la marca sin retorno que imponen las primeras experiencias) de la propia cultura, al conformismo, a la selección meramente sociológica de las ideas.
Se podría pensar que, despojándose  del afecto, en todo conocimiento, elimina el riesgo de error. Es cierto que el amor, la amistad o el odio pueden enceguecer, pero también es cierto que el desarrollo de la inteligencia es inseparable del de la afectividad. La afectividad puede oscurecer el conocimiento pero también puede fortalecerlo.
Se podría también creer que el conocimiento científico garantiza la detección de errores y milita contra la ilusión perceptiva. Pero ninguna teoría científica está inmunizada para siempre contra el error. Incluso hay teorías y doctrinas que protegen con apariencia intelectual sus propios errores. Cuando se ocultan las incertidumbres afloran las ideologías.
La primera e ineludible tarea de la educación es enseñar un conocimiento capaz de criticar el propio conocimiento. Se debe enseñar a evitar la doble enajenación: la de nuestra mente por sus ideas y la de las propias ideas por nuestra mente. La búsqueda de la verdad exige reflexibilidad, crítica y corrección de errores. Pero, además, se necesita una cierta convivencia con las ideas y con los  mitos.
El primer objetivo de la educación del futuro será dotar a los alumnos de la capacidad para detectar y subsanar los errores e ilusiones del conocimiento y, al mismo tiempo, enseñarles a convivir con sus ideas, sin ser destruidos por ellas. Se debe llevar una lucha crucial contra las ideas, pero no puede hacerse más que con la ayuda de las ideas. Uno de los objetivos de la educación para el futuro es que los hombres no sigan siendo juguetes inconscientes de sus ideas y de sus propias mentiras.
La educación en razón de que no ha proyectado sus instrumentos persuasivos debe motivar a las personas a conocer “qué es conocer”. La persona va comprendiendo la vida y sus relaciones como producto de ideas vagas y superficiales, no atendiendo a interpretar la realidad por sí misma. Es necesario desarrollar un estudio de las características biológicas y humanas de los procesos mentales del hombre para ver el entorno y sus relaciones con incertidumbre y no con ilusiones.
3. 2.-  Los principios de un conocimiento pertinente: Ante el aluvión de informaciones es necesario discernir cuáles son las informaciones claves. Es necesario recordar que el exceso de información desinforma y mucha de esa información es manipulada por los centros de poder y el poder solo dice lo que él quiere que se sepa.
Ante el número ingente de problemas es indispensable diferenciar los que son problemas claves. Pero, ¿cómo seleccionar la información, los problemas y los significados pertinentes? Sin duda, develando el contexto, lo global, lo multidimensional y la interacción compleja. Como consecuencia, la educación debe promover una “inteligencia general” apta para referirse al contexto, a lo global, a lo multidimensional y a la interacción compleja de los elementos. Esta inteligencia general se construye a partir de los conocimientos existentes y de la crítica de los mismos. Su configuración fundamental es la capacidad de plantear y resolver problemas, es decir, inteligencia es la capacidad de solucionar problemas; para ello, la inteligencia utiliza y combina todas las habilidades particulares. El conocimiento pertinente es siempre y al mismo tiempo general y particular. En este punto, se introduce una “pertinente” distinción entre la racionalización (construcción mental que sólo atiende a lo general) y la racionalidad (que atiende simultáneamente a lo general y a lo particular).
Los principios de un conocimiento pertinente, en donde se destaca que el papel del conocimiento es apreciar el entorno y sus relaciones de forma integral y global, en el que el ser humano sea no solo capaz de identificar los objetos, sino aprehenderlos y su lugar en el marco de la naturaleza. Hay que desarrollar la aptitud natural de la inteligencia humana, la cual no es otra que la ubicación de las informaciones en un sistema de interrelaciones que le dé sentido de pertenencia con el todo, pero que, a la vez, devele la profundidad y razón de ser de las partes.
3. 3.-  Enseñar la condición humana: Una aventura común ha embarcado a todos los humanos de la presente era. Todos ellos deben reconocerse en su humanidad común y, al mismo tiempo, reconocer la diversidad cultural inherente a todo lo humano. Conocer al ser humano es situarlo en el universo y, al mismo tiempo, separarlo de él. Al igual que cualquier otro conocimiento, el del ser humano también debe ser contextualizado:
Quiénes son es una cuestión inseparable de dónde están, de dónde se viene y a dónde va. Lo humano es y se desarrolla en bucles: a) cerebro-mente-cultura; b) razón-afecto-impulso; y, c) individuo-sociedad-especie. Todo desarrollo verdaderamente humano significa comprender al hombre como conjunto de todos estos bucles y a la humanidad como una y diversa. La unidad y la diversidad son dos perspectivas inseparables fundamentales de la educación.
La cultura en general no existe sino a través de las culturas. La educación deberá mostrar el destino individual, social, global de todos los humanos y nuestro arraigamiento como ciudadanos planetarios. El destino del planeta, es nuestro destino. Éste será el núcleo esencial formativo del futuro. El ser humano es a la vez físico, químico, biológico, psíquico, cultural, social e histórico; toda esa composición del hombre está dispersa en la educación a través  de las disciplinas, impidiendo una verdadera unidad que permita reunir y organizar los conocimiento dispersos en las ciencias de la naturaleza, las ciencias humanas, la literatura, la filosofía, por mencionar algunas. La unión entre la unidad y la diversidad del todo, es lo que se traduce en la condición humana.
3. 4.-  Enseñar la identidad terrenal: La historia humana comenzó en África con una dispersión, una diáspora de todos los humanos hacia regiones que permanecieron aisladas durante milenios, produciendo una enorme Torre de Babel con diversidad de lenguas, religiones y culturas. En estos tiempos tardomodernos o hipermodernos se ha producido la revolución tecnológica que permite volver a relacionar estas culturas, volver a unir lo disperso. La población media de los países industrializados, los llamados del primer mundo, se encuentran ya en un circuito mundial de confort, circuito que aún está vedado a tres cuartas partes de la humanidad. Es necesario introducir en la educación una noción mundial más poderosa que el desarrollo económico y esa noción es el desarrollo intelectual, afectivo y moral a escala terrestre.
La perspectiva planetaria es imprescindible en la educación. Pero, no solo para percibir mejor los problemas, sino para elaborar un auténtico sentimiento de pertenencia al planeta, considerado como última y primera patria. El término “patria” incluye referencias etimológicas y afectivas, tanto paternales como maternales. En esta perspectiva de relación paterno-materno-filial en la que se construirá a escala planetaria una misma conciencia antropológica, ecológica, cívica y espiritual. Así como Bolívar decía (en el siglo XIX) que la Patria era América, ahora se debe decir (en el siglo XXI) la Patria es el Planeta Tierra.
El ser humano del siglo XXI no podrá entender su realidad sólo comprendiendo su condición humana, sino interpretando e internalizando la condición del mundo que hoy se muestra en una era planetaria, cuya fase actual debería ser la mundialización y no la globalización. Existe la necesidad de un pensamiento policéntrico, que tenga la condición de un universalismo no abstracto, sino conciente de la unidad-diversidad de la condición humana. Un pensamiento que siendo alimentado por las culturas humanas respete sus límites individuales y profundice sus lazos comunicantes.
3. 5.-  Enfrentar las incertidumbres: Todas las sociedades creen que la perpetuación de sus modelos se producirá de forma natural.  En los siglos pasados, las grandes civilizaciones, siempre creyeron que el futuro se conformaría de acuerdo con sus creencias e instituciones. El Imperio Romano, tan dilatado en el tiempo, es el paradigma de esta seguridad de pervivir. Sin embargo, cayeron, como todos los imperios anteriores y posteriores, el musulmán, el bizantino, el austrohúngaro y el soviético. La cultura occidental dedicó varios siglos a tratar de explicar la caída de Roma. Todo centro de poder irremediablemente lleva en sí su propia destrucción. El siglo XX ha derruido totalmente la predictividad del futuro como extrapolación del presente y ha introducido vitalmente la incertidumbre sobre nuestro futuro.
La educación debe hacer suyo el principio de incertidumbre, tan válido para la evolución social como la formulación de la nueva manera de ver la ciencia. La historia avanza por atajos y desviaciones y, como pasa en la evolución biológica, todo cambio es fruto de una mutación, a veces de civilización y a veces de barbarie. Todo ello obedece, en gran medida, al azar o a factores impredecibles; la extinción es la regla, la evolución es la excepción.
Pero la incertidumbre no versa sólo sobre el presente y el futuro. Existe también la incertidumbre sobre la validez del conocimiento. Y existe, sobre todo, la incertidumbre derivada de las  propias decisiones. Una vez que tomamos una decisión, empieza a funcionar el concepto de ecología de la acción, es decir, se desencadena una serie de acciones y reacciones que afectan al sistema global y que no podemos predecir los resultados. Ahora bien, se ha educado aceptablemente bien en un sistema de certezas, pero la educación para la incertidumbre es deficiente. Se navega en un océano de incertidumbres en el que hay algunos archipiélagos de certeza, no viceversa.
Enfrentar la incertidumbre, es un llamado a la educación, como sistema, a que se preocupe más por comprender el campo de las incertidumbres pero desde la óptica de la certeza, esto quiere significar que el educador asuma la responsabilidad de generar estrategias alternativas ante los acontecimientos o hechos inesperados, muy a la par de poner en práctica el liderazgo transformacional para enfrentar con plenitud los cambios. Toda la enseñanza tiende al programa, el objetivo es cumplir el programa, en tanto que la vida  solicita la estrategia y, si es posible, la serendipia (descubrimiento infortunado e inesperado que se ha realizado accidentalmente). La estrategia busca sin cesar juntar informaciones y verificarlas, y modifica sus acciones en función de las informaciones recogidas y de las casualidades con las que se encuentra en el camino.
3. 6.-  Enseñar la comprensión: La comprensión se ha tornado una necesidad crucial para los humanos. Por eso la educación tiene que abordar de manera directa y en los dos sentidos: a) comprensión interpersonal e intergrupal; y b) comprensión a escala  planetaria. La comunicación no implica comprensión. Esta última siempre está amenazada por la incomprensión de los códigos éticos de los demás, de sus ritos y costumbres, de sus opciones políticas. A veces se confrontan cosmovisiones incompatibles. Los grandes enemigos de la comprensión son el egoísmo, el etnocentrismo y el sociocentrismo. Enseñar la comprensión significa enseñar a no reducir el ser humano a una o varias de sus cualidades que son múltiples y complejas. Impedimos la comprensión al marcar a determinados grupos con una etiqueta: tierrúo, escuálido, ladrones, corruptos. Pero, positivamente, se tiene que ver las posibilidades de mejorar la comprensión mediante: a) la apertura empática hacia los demás; y, b) la tolerancia hacia las ideas y formas diferentes, mientras no atente a la dignidad humana.
La verdadera comprensión exige establecer sociedades democráticas. Fomentar la laicidad, que es la racionalidad crítica opuesta a los dogmas, a los cultos de la personalidad; es la pluralidad opuesta al monopolio de la verdad. Por eso, la educación del futuro deberá asumir un compromiso sin fisuras por la democracia plena y no de élites de poder, porque no cabe una comprensión a escala planetaria entre pueblos y culturas más que en el marco de una democracia abierta.
Enseñar a comprender, es la respuesta a la necesidad de que el ser humano aprecie con sus sentidos el conocimiento y no se quede en superficialidades. El diálogo es una vía expedita para que el hombre cultive su intelecto y comprenda la heterogeneidad y complejidad de su mundo. A pesar de existir, hoy más que nunca hay una profunda amplitud en el ámbito de la información y la comunicación. Hay una gran debilidad en la comprensión de los mensajes y, por ello, es preciso enseñar a comprender, a eliminar el egoísmo propio de los hombres y transmitir eficientemente el conocimiento, elevando de ese modo la moral en las relaciones humanas y superando los obstáculos propios de la condición de imperfección de los hombres.
3. 7.-  La ética del género humano: En la ética del género humano, como ya es sabido, existen éticas particulares, pero la enseñanza de una ética válida para todo el género humano, es una exigencia de nuestro tiempo y está presente en el bucle individuo-sociedad-especie como base para enseñar la ética venidera. En el bucle individuo-sociedad surge el deber ético de enseñar la democracia. Ésta implica consenso-discenso y aceptación de reglas democráticas. Pero también necesita diversidades y antagonismos de consenso y disenso. El contenido ético de la democracia afecta a todos esos niveles. El respeto a la diversidad significa que la democracia no se identifica con la dictadura de la mayoría. En el bucle individuo-especie se fundamenta la necesidad de enseñar la ciudadanía terrestre. La humanidad dejó de ser una noción abstracta y lejana para convertirse en algo concreto y cercano con interacciones y compromisos a escala terrestre.
La educación debe conducir a un proceso constante de interacción y comunicación entre el individúo, la sociedad y la especie; cada ser humano lleva en sí mismo esa triple realidad de la que debe ser consciente, remarcándose la condición de dos finalidades ético-políticas inherentes “al hombre y a su circunstancia” como decía Ortega y Gasett: una, el establecimiento de una relación de control mutuo entre la sociedad y los individuos, teniendo como estructura expedita el sistema democrático; y otra, concebir la condición humana como comunidad planetaria, en la cual ya no solo es importante lo terrestre como influencia en el hombre, sino el universo como potencialidad compleja e incierta de nuevos escenarios humanos.
CONCLUSIONES.
El pensamiento le ha permito al hombre a través del tiempo, tener una visión del mundo para comprender la realidad que él ha construido, no siendo más que su cotidianidad. Desde el hombre de las cavernas hasta el hombre llamado “postmoderno”, desde el pensamiento arcaico o primitivo, el pensamiento racional hasta el hombre actual sumergido en una crisis de paradigmas. Los paradigmas nacidos y desarrollados durante la modernidad ya no explican las nuevas realidades: el hombre explorando el espacio, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, la robótica, la nanotecnología y la cuarta revolución industrial. Las nuevas realidades están llevando al hombre a replantearse todo el sistema educativo, solo la Educación nos llevará  a entender las nuevas realidades.
La crisis de paradigmas nos ha llevado a buscar soluciones o alternativas y entre ellas ha sobresalido el pensamiento complejo que intenta abordar las relaciones entre lo empírico, lo lógico y lo racional oponiéndose al esquema clásico de las ciencias de la Modernidad. Para enfrentar la crisis Edgar Morin ha planteado ideas para la Educación del futuro y para ello ha desarrollado los sietes saberes: Las cegueras del conocimiento, los principios de un conocimiento pertinente, enseñar la condición humana, enseñar la identidad terrenal, enfrentar las incertidumbres, enseñar la compresión y la ética del ser humano. A través de la Educación el hombre se convertirá en un ser planetario.
REFERENCIAS.
Klaus Schwab (2016) Qué es la cuarta revolución industrial (y por qué debería preocuparnos). (http://www.bbc.com/mundo/noticias-37631834
González G, Luis (1973). Invitación a la microhistoria. México. Sep/setenta. Secretaria de Educación Pública. 
García J, Luis R (2017) El papel de las religiones: ¿la lucha por la tolerancia? En: http://luisrgarciaj.blogspot.com/2016_06_01_archive.html)
Morin, Edgar (1999). Los siete saberes necesarios a la educación del futuro. Paris. Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Tecnología.
Morin, Edgar (1994). Introducción al pensamiento complejo. Barcelona. Editorial Gedisa.

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